¿CÓMO AFECTA ESTO A NUESTROS NIÑOS?

    Esta es una pregunta que hacemos en la actualidad con mayor frecuencia, debido a que  encontramos más familiares y amigos viviendo esta experiencia de vida.

Los adultos nos olvidamos de informar y conversar con nuestros hijos sobre el nuevo reto como inmigrantes; en su lugar, nos concentramos en preparar la documentación y trámites necesarios para viajar a un nuevo país, generalmente con un idioma diferente, nueva cultura, y costumbres ajenas a las conocidas desde nuestra niñez. Al llegar nos encargamos de ubicar el mejor colegio de la zona donde decidimos vivir. Aquí se nos presenta el primer dilema, inscribimos a nuestros hijos en colegios bilingües, para que no olviden su lenguaje materno, para que continúen el año escolar iniciado en su tierra natal; o los sometemos a la experiencia de seguir sus estudios en un idioma extranjero.

    Algo que puedo contar como experiencia vivida en mi infancia, es que la constancia y perseverancia es fundamental para empoderar a las nuevas generaciones. Con mucho amor hacerles sentir de que si se pueden superar los miedos, las inseguridades, teniendo mucha confianza en lo que se repite cada día hasta que interiorizamos el conocimiento y sin darnos cuenta alcanzamos los objetivos planteados, he aquí mi historia:

Tenía cerca de 10 años cuando se presentó la oportunidad de viajar desde Venezuela a Nueva York y vivir con mis tíos por un año, para aprender un nuevo idioma y otra cultura.

Me inscribieron en un colegio para cursar el quinto grado, por supuesto, en inglés. Entre muchos recuerdos y vivencias está mi primera maestra, no nos entendíamos hablando,  pero si por gesticulación, siempre me animaba a participar en las lecturas en voz alta, podrán imaginar las risas de mis compañeros de clase al escuchar mi pronunciación.  Mi reacción, después de culminar con la lectura, era sentarme y reposar mi cabeza en el pupitre, para que no me vieran llorar y causara más risa. Mi amada maestra, solo me daba una palmadita en el hombro y me dejaba hasta que me quedaba dormida y superaba mi experiencia del día.

Transcurrido el año escolar, lo aprobé, mi gran orgullo era que en matemáticas generalmente sacaba 100 como nota y me ponían estrellitas doradas, con esto me ganaba un premio; salía con mi tía a comprarlo y por supuesto tenía que pedirlo y entenderme con la persona de la tienda hasta hacerle el pago, conocer los billetes y recibir el cambio correcto.

Cada día mi inglés iba mejorando, sin presión alguna, de una manera muy natural, es por esta razón que a los niños no debemos crearles temores por los cambios que tengan que afrontar, en su lugar debemos darles mucha información, guía y apoyo incondicional. Nos corresponde como padres y/o representantes asumir como parte de nuestros deberes diarios, estudiar con cada niño, establecer una gran comunicación con sus colegios y maestros y también participar en  las diferentes actividades que allí realizan y que nunca falte mucho amor.

La moraleja de todo esto es que entre más temprano nuestros niños aprendan otro idioma, más pronto se van preparando para el futuro.  Siempre menciono la importancia de dar amor y apoyo a las personas, especialmente a los niños en su formación, es determinante para creer en sí mismos y despegar siempre de su zona de confort, de esta manera los enseñamos a desarrollar su creatividad y habilidad para enfrentarse a lo desconocido.

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