Andreina

“La ansiedad existe, y no siempre tiene sentido.” – Andreina Pérez.

Le tenemos vergüenza a la ansiedad y aceptar que de vez en cuando la sentimos; y con ‘de vez en cuando’ quiero abarcar que el 73% de la población mundial siente ansiedad diariamente y no podemos definirla como “grande o pequeña’. No tiene medida alguna, y para terceras personas los motivos de tu ansiedad jamás tendrán sentido ni coherencia.

Existimos en una sociedad en donde nos aislamos cuando nos sentimos ansiosos, sin darnos cuenta de que es el aislamiento lo que nos da más ansiedad porque nos da más tiempo para pensar por qué nos sentimos así, y eso se deriva en muchísimas cosas, actualmente tiene mucho que ver con la constante auto-comparación de unos con otros, las redes sociales, la presión social y el qué dirán, las apariencias, y el constante cuestionamiento de si somos suficientes o no.

Culpamos a la ansiedad por nuestros problemas, pero la ansiedad es sólo el mecanismo con el que enfrentamos los problemas. Ocultarnos del mundo y nuestro entorno, avergonzarnos de ella sólo nos lleva a un hueco más profundo de la misma, que nos puede llevar a la depresión y a perjudicar de manera severa nuestra salud mental. Una de las prácticas sugeridas por grandes científicos y psicólogos es que tratemos la ansiedad y la depresión hablando de ella, desahogándonos y expresando lo que pasa por nuestra mente con nuestros seres queridos, aceptando que existe en nosotros, en lugar de rechazar el sentimiento.

“El temor agudiza los sentidos, la ansiedad los paraliza.” – Anónimo.

Un gran amigo vino a mí una vez a contarme sus problemas de ansiedad: “Se me hace muy irresponsable de parte de las aeromozas servir Vino tinto, jugo de tomate o café en un avión. Estamos en un cilindro de metal que va a miles de kilómetros por hora y que es propenso a movimientos involuntarios. ¿A quién se le ocurre servir esas bebidas? Sabiendo que puede salpicar y mancharle la ropa. ¿A quién?” Lo dijo con un tono muy particular y estresado, claramente.

Me reí a carcajadas porque para quienes no lo vivimos puede ser gracioso, o puede carecer de sentido, pero luego analizando mis ansiedades y mis motivos, entendí que no, no es gracioso y da igual si tiene sentido o no, es real. Es algo que involuntariamente a él lo estresa, y la respuesta tanto cognitiva como motora ante ese gatillo en particular puede ser abrumadora y desesperante.

No te alejes de quienes te aman por miedo a decirles que estás triste, ansioso o deprimido. No permitas que se apodere de ti al punto de perderlo todo, escondiéndote. Tratando de resolverlo solo no llegas a ningún lado. Es algo que se batalla en compañía, hablando y enfrentándolo con valentía.

“Para vencerla sólo hay que estar conscientes de ella.”

Andreina Pérez.

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