Pertenecer a familias con costumbres y tradiciones arraigadas en dos países diferentes, Colombia y Venezuela; nos ha permitido crecer con  una riqueza de culturas que hemos llevado hasta nuestros hijos y estos a su vez  a nuestros nietos con la incorporación de España e Italia, cuna de los progenitores de nuestros hijos políticos.

Por esta razón era muy común ver en las cenas familiares en reuniones para la época navideña: Hallacas Venezolanas, Ajiaco Colombiano, Cocido Gallego, Paella Española, Pasticho o  Lasagna y Bacalao al estilo Italiano; y postres como: Dulce de Lechosa con Piña, Quesillo, Torta Negra con frutas maceradas, Turrón, entre otros.

En esta oportunidad quiero hablarles del plato principal en el mes de Diciembre en Venezuela: las Hallacas y nuestras experiencias en cada hogar. Por ejemplo, recién llegados mis padres a Mérida, Venezuela desde Colombia, fueron invitados por otras dos familias de amigos, para preparar 300 hallacas, lo cual imaginaban que era una tarea muy fácil y al ver el resultado final se dieron cuenta que ninguno tenía experiencia y que  solo  consideraron la importancia de  establecer estas tradiciones en sus nuevos hogares. Todo el proceso marchó muy bien con la compra de los ingredientes y la preparación del guiso hasta la formación de la masa y las hallacas; el gran detalle fue que ninguno tenía conocimiento sobre la técnica para amarrarlas, dando como resultado una gran sopa en una olla tipo militar porque las hallacas se desarmaron por completo. A partir de ese día, mis padres compraron las hallacas para cada 24 y 31 de Diciembre.

En la familia de mi esposo en Mérida, si habían crecido con esta tradición y se adaptaba muy bien a la realidad, el refrán “Las mejores  hallacas son  las de mi mamá” El guiso preparado por su madre, tenía carne de res, gallina y cerdo; la técnica para amarrarlas la aprendieron mi esposo y sus hermanos. Las hallacas se colocaban en una olla muy grande en un fogón a leña ubicado en el patio de su casa, su  tiempo de cocción era como de 6 horas porque el guiso no estaba previamente cocido, solo macerado. Esta preparación se repetía la noche del 24 y 31 de Diciembre de cada año y para el día de San Juan, 24 de Junio. Fechas en las que los hijos y nietos que vivíamos en Maracaibo y Valencia viajábamos para estas cenas familiares.

Y llegó nuestro momento, en Maracaibo, gracias a mi curiosidad y deseos de dar calor a nuestro hogar, continuando con las tradiciones y aprendiendo a cocinar, cada vez que comía una hallaca, escribía en mi agenda como había sido su preparación, me di cuenta que en cada región de Venezuela las hallacas eran diferentes y que “La mejor hallaca es la de su mamá”

 De esta manera, unido al Libro de Don Armando Escanonne, tenía preparada mi versión de ´Hallaca a lo Marta’ tomando los ingredientes y preparación que más se adaptaban a mi estilo y al paladar de mi esposo.

 Un 31 de Diciembre que no pudimos viajar para reunirnos con la familia, entre ellos nuestros hijos que los habíamos dejado con sus abuelos desde el 24 de ese mismo mes, yo propuse preparar nuestras primeras hallacas, teniendo el especialista en amarrar hallacas y tomando la opción del guiso cocido para rebajar el tiempo de preparación.

No obstante antes de dar el primer paso, la noche anterior, mi esposo llamó a su madre para anotar los ingredientes y preparación de su exquisito plato, no olvidaba la experiencia de nuestros padres.

El resultado fue excelente, cuando viajamos a buscar a nuestros hijos en los primeros días de enero, hicimos una cena en donde por supuesto a mis padres les parecieron deliciosas nuestras hallacas, la madre de mi esposo quería asegurarse de que habíamos seguido sus instrucciones al pie de la letra antes de darnos su opinión y el padre de mi esposo dijo que eran unas de las mejores  probadas en sus días.

Hemos tenido la gran satisfacción, de prepararlas de nuevo algunas veces, involucrando a los hijos con sus parejas, a nuestros nietos, hermanos y sobrinos, según sea posible el reencuentro de estas personas; de esta manera aseguramos continuar con los ‘Lazos de Familia, la Cadena de Amor y las Tradiciones Navideñas’.

Cuento de la vida real

Marta Ribon de Olmedillo

Ing. en Computación

Madre de 4 y abuela de 10

IG: @marta.creandohistorias

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